Hoy nos hemos
levantado con la intención de ir al campo de Concentración de Schansenhausen.
Para ello
salimos del hotel y nos dirigimos al metro de Alexander Platz. Ahí
hemos sacado tres billetes de ida y vuelta al campo de concentración. ¡¡¡Error!!!
Si sois un grupo de máximo 5 personas os recomendamos que saquéis un billete de
grupo pequeño de 3 zonas (A, B y C). Este ticket os costará 15,50€ y podréis
hacer tantos viajes como queráis durante el día, desde que picáis el billete
hasta las 3 a.m. del día siguiente (pensad que cada billete nos ha costado a
nosotras 3 euros por lo que la bromita nos costó 18 euros de mi alma y ¡¡sin
posibilidad de utilizarlo más de dos horas!! Un timo, vaya.). El de 2 zonas (A
y B) cuesta 15€. Vale la pena.
Una vez
sableadas, cogimos el metro, línea U8 hasta Gesundbrunnen y trasbordo al tren
S1 hasta el fin de trayecto (Oranienburg). Ahí decidimos esperar al bus 604 que
te lleva hasta la puerta del campo… Se supone que pasa cada hora pero el fin de
semana pasa cada 2… O sea, que después de esperar cual pánfila durante más de
media hora, decidimos ir caminando, total ¡¡son 2 km!! Pensamos que sería más
cansado dado que habíamos visto en algún comentario que, aunque no se tarda
mucho, era aconsejable coger el bus para no acabar muertas.
| Oranienburg |
Llegamos al
campo de concentración después de ir paseando por el pueblecito pues el
campo está pegado al pueblo (mira que la gente es dada a hacer la vista gorda…).
La entrada al campo es gratuita. Os podéis coger una audioguía muy completa por
2,5€ (dejáis el DNI no sea que os guste tanto que os la llevéis de recuerdo…) y
un plano del campo por 0,5 eurillos más (mejor cogerlo porque sinó no sabréis
dónde estaba cada cosa). Eso sí, armaros de paciencia porque la explicación
¡¡mira que es larga!! El campo en sí no está mal por lo que si os sobra un día,
no habéis visto otro campo de concentración y os apetece pasear un poco…
¡¡avanti!!
Mi conclusión a esta visita ha sido… “Yo he sido malo, pero es que los soviéticos eran ¡¡malos malísimos!!” Me explico: este campo fue el primer campo de concentración de la zona, en él estuvieron aquellos presos políticos, sean de la nacionalidad y raza que sea, para realizar trabajos forzados (pruebas de botas de militares, máscaras de gas, falsificaciones… etc) y también se empezaron a realizar experimentos médicos. Posteriormente, una vez perdida la guerra, este campo pasó a manos de los Soviéticos y estuvieron retenidos los presos de guerra alemanes, por supuesto, aprovechando las fantásticas estancias donde los alemanes dieron hospitalidad a sus presos (de ahí es que los soviéticos son muy malos).
Mi conclusión a esta visita ha sido… “Yo he sido malo, pero es que los soviéticos eran ¡¡malos malísimos!!” Me explico: este campo fue el primer campo de concentración de la zona, en él estuvieron aquellos presos políticos, sean de la nacionalidad y raza que sea, para realizar trabajos forzados (pruebas de botas de militares, máscaras de gas, falsificaciones… etc) y también se empezaron a realizar experimentos médicos. Posteriormente, una vez perdida la guerra, este campo pasó a manos de los Soviéticos y estuvieron retenidos los presos de guerra alemanes, por supuesto, aprovechando las fantásticas estancias donde los alemanes dieron hospitalidad a sus presos (de ahí es que los soviéticos son muy malos).
| Entrada al campo |
La frase de
entrada al campo era “El trabajo os hará libres” ¡¡Juas juas juas!!
Salimos del campo, fuimos a coger el bus (¡¡esta vez llegamos a tiempo!!) y… ¡¡por Dios!! ¡¡Medio campo (visitantes…) estaba ahí haciendo cola!!. ¿¿Habéis visto el metro en Barna en hora punta?? Pues tres cuartos de lo mismo. (Si alguien no lo ha visto, quien dice Barna dice Madrid…, que pregunte...).
Llegamos a la
estación de tren y cogimos el transporte de vuelta a AP. Fuimos al hotel a
hacer un descansillo y luego salimos a buscar un sitio para cenar.
Nos dirigimos
al barrio judío y buscamos un restaurante llamado Ballhaus. Este restaurante
tiene una parte interior (que es un teatro en el cual hay mesas para comer) y
una terraza bastante grande. Entré un momento para ir al baño y vi que las
mesas del interior estaban todas reservadas o sea que si vais, a la terraza.
Eso sí, tenéis que saber alemán si queréis saber qué pedís porque la carta está
en ese idioma. Nosotras, como no tenemos ni papa de alemán nos fuimos a un
italiano a cenar.
| Ballhaus |
Después al
hotel a dormir. Por cierto… ¡¡¡qué calor durante todo el día!!! Hoy no ha
llovido…
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