Hoy nos hemos levantado tempranito… (tampoco mucho más de lo
habitual, no nos pasemos) porque es el día que nos vamos a ir ¡¡a Praga!! Dado
que tenemos que hacer el check-out y no salimos hasta mediodía… dejamos las
maletas abajo al lado de recepción, desayunamos y vamos a hacer la visita que
nos faltaba. Hoy toca subir a la antena de TV de la AP.
Si queréis ir, mejor que vayáis tempranito porque luego se
montan unas caravanas… (de gente, claro). Nosotras tuvimos suerte (o es que
somos avispadillas y estamos ya hasta los mismísimos ova… de hacer colas…) y
sólo tuvimos que esperar una tanda de ascensor para subir. Ah!! Que yo
recuerde, vale unos 11€. ¿¿Qué se ve?? Una panorámica de la city y ha ido bien
haber subido el último día porque nos hemos pasado el rato con el: ¡¡ostras!!
(intento no escribir tacos..) ¡¡ahí está esto!! Y… ¿tan lejos está esto otro?
(vamos, como si no tuviéramos que ir mirando el mapa para localizar algo….).
Bajando de ahí nos fuimos a comprar algún detalle de recuerdo… y pasamos por delante de alguna tiendecilla (llevada por alemanes) y pensamos: vamos a ver si en el chino que hay debajo de la antena hay algo decente y a buen precio… a lo que digo yo: “Señores chinos, que estáis currando en Alemania, concretamente en Berlín y bajo la antenita…, ¿¿nadie os ha dicho que “teóricamente” vuestros precios son menores y no como mínimo un 10% más caro que la tienda normal?? (quizás esté la cuestión en la palabra “teóricamente”…). Vamos, que nos largamos a la tienda alemana, que nos vendieron los recuerdos a un precio normalito y encima, estaban decentemente terminados...
Bajando de ahí nos fuimos a comprar algún detalle de recuerdo… y pasamos por delante de alguna tiendecilla (llevada por alemanes) y pensamos: vamos a ver si en el chino que hay debajo de la antena hay algo decente y a buen precio… a lo que digo yo: “Señores chinos, que estáis currando en Alemania, concretamente en Berlín y bajo la antenita…, ¿¿nadie os ha dicho que “teóricamente” vuestros precios son menores y no como mínimo un 10% más caro que la tienda normal?? (quizás esté la cuestión en la palabra “teóricamente”…). Vamos, que nos largamos a la tienda alemana, que nos vendieron los recuerdos a un precio normalito y encima, estaban decentemente terminados...
Después nos dirigimos a una exposición que hay delante del edificio de aviación, que es gratuito y al aire libre, ubicado en lo que antes eran los cimientos de un edificio y hay bastantes posters con explicaciones. Veamos... cómo no, empezó a llover... ¿y qué pasó? pues como es normal, intentamos resguardarnos de la lluvia (nosotras tres y el resto de los mortales visitantes que estábamos allí...). Para ello, pues pasamos a entre poster y poster y nos metimos en la zona que estaba cerca de la pared. ¿Qué pasó? Nada en particular ya que debe ser habitual en esta ciudad... ¡¡¡¡empezaron a salir abejas de los huecos de la pared!!!! Por lo que parecía que estábamos jugando al escondite (iba a decir a la silla pero como no nos sentábamos...). O sea, ¡¡abejas!! ala, hacia el otro lado del póster. ¡¡Diluvia!! ala, a la zona de abejas... Hasta que se nos hincharon las narices, miramos el reloj, pensamos que mejor nos íbamos tranquilamente a la estación y nos largamos a recoger las maletas y hacia la estación Central de Berlín.
Una vez en la estación, nosotras teníamos la idea de comprar comida en plan, barra de pan, algo de charcutería (que íbamos a comprar en el súper de la estación que vimos) y hacernos un bocata. Craso error. Esos supermercados no tienen charcutería ni nada que se le parezca al jamón dulce... más bien son como droguerías enooormeesss. Total, que acabamos con una barra de pan, Elena y yo nos compramos algo para comer en las tiendecitas de comida para llevar que hay (que, por cierto, está bien bueno) y la pobre Noe, como no le hacía gracia, se tuvo que contentar con un trozo de pan... que nos comimos en el tren de camino a Praga.
En el tren, nos sentamos en nuestro compartimiento de 6 asientos, y en los libres se sentaron dos chicas de Interrail, pero al final una de ellas tuvo que irse porque llegó la mujer que pagó por ese asiento...
Llegamos a Praga (antes paró el tren en una estación fantasma... que se empezó a bajar gente y luego tuvo que subir corriendo porque se largaba el tren y ahí no había ni moscas, por no haber) y empezamos la odisea, porque... claro... hay que coger un metro, ¿verdad? Verdad. Cap problema. Nos acercamos a las máquinas expendedoras de billetes de metro. Cuando las detectamos, detectamos también a un grupo de chic@s que están mirando la máquina con cara de: "¿pero qué me estás contando?" y nosotras nos acercamos (como soy yo, en plan, aquí no pasa nada...) con nuestras coronas checas (CZK) que sacamos en un cajero de la estación y... claro... unos fantásticos billetes. Adivinad: ¡¡¡Las puñeteras máquinas no aceptan billetes!!!! Por lo tanto... los pobres turistas que estamos ahí intentando conseguir un billete de metro a las 500 (porque, chicos, es europa... la gente se recoge pronto), ya nos ven intentando ser legales y no hacer sinpas.... Total, al final conseguimos unas moneditas (parezco pedigüeña...) en una especie de kiosko-informativo que había al lado y el hombre no se había largado y pudimos comprar nuestros billetes, o sea que hacia el metro.
Las escaleras mecánicas.... dios, esas escaleras mecánicas.... mira que una está acostumbrada a cogerlas pues... cagaíta que estaba yo. Noe y Elena partiéndose la caja y... "¡¡venga Isa, que no es para tanto!!" y yo viéndolas irse... y aún, voy, no voy, voy no voy... ¡¡¡Iban súper rápido!!! (Con deciros que no volvimos a coger un metro hasta que nos largamos y era porque la nena se las ingenió con buses y trams para no tener que volver a pisar esas escaleras... y estuve a punto de solicitar un taxi antes de cogerlo de nuevo..)
Llegamos a la estación Andel y nos quedamos ahí en plan... vale, ¿derecha o izquierda? ¿Alguien lo sabe? ¿Hay algún mapa tipo "usted está aquí" como debe haber en cualquier sitio que parece un laberinto? Noooooooooo, ¿para qué?. Entonces... vimos al "cuerpo" de policía de Praga... (y vaya cuerpo que tenía el "cuerpo"). Pues nos acercamos a preguntar. "Do you speak english?" y soltaron algo así como un "más o menos". A ver... mi inglés no es como para tirar cohetes, la verdad, pero más bien, el suyo era el "menos" que el "más". Al final se nos acercó una chica majísima, a la que le preguntamos en nuestro inglés macarrónico y, en uno de nuestros comentarios en castellano entre nosotras (menos mal que no se me escapó nada de lo que avergonzarme, que no sería la primera ni la última vez...) la chica se giró y nos contestó en: ¡¡castellano!! Me volví su fan. Tuvimos que subir por una escalera mecánica de esas que no le ves el fin (subir no tengo problemas... mi problema es bajar) y salimos a la calle.
La estación sería como una estación de autobuses en... plena noche. O sea, no se veía un alma. Decidimos ir a la calle que parecía principal, Nádražní, y girar a la izquierda y anda que andarás arrastrando la maleta, pasamos por varias calles, hasta que llegamos a una plaza (quien dice plaza, dice ampliación a lo ancho de la calle) donde paran varios trams y hay una especie de centro comercial y ahí tuvimos que dar la vuelta y recorrer lo andado y seguir tres calles más...
Estábamos esperando a que uno de los semáforos que teníamos que cruzar se pusiera en verde para el peatón (estos también son de "inútil el último") y vi que había un par de chicos que se me estaban acercando... debieron ver que llevaba un portátil y pensaban darme el tirón. Les miré en plan: os he visto y disimuladamente se largaron... (mi netbook ya no salió a la luz...aunque iba con su discreta bolsa que no se nota que es un netbook...).
Seguimos andando y giramos a la izquierda por la calle Pivovarská (suerte que Noe se ubica porque lo que es yo...)
Llegamos al hotel, el Angelis (www.hotelangelis.com), entramos, realizamos el check-in, nos dieron la habitación y... ¡¡qué chulo!! Eso sí... para encontrar la habitación hubo que realizar una gincana pues había que salir como a un balcón, para entrar en otro pasillo y... claro... como que al principio no se nos ocurrió. Ahora...¡¡¡La habitación es grande y el baño... es genial!!.
Como era la hora de cenar... al final nos fuimos Elena y yo a buscar un restaurante (o algo donde nos dieran pienso) y Noe se quedó pues no estaba muy fina, pobreta, mi niña. Preguntamos a la chica de recepción y nos recomendó un sitio muy cerca. En la misma calle Nádražní, se llama Hostinec U Vahy. A ver, el sitio es de los que.... cómo os diría yo... digamos que cuando se ven dices que ni amarrada con cuerdas entras. Nosotras entramos. Es el típico bar checo, donde sólo hablan checho, donde sólo hay checos y donde... ¡¡¡se puede fumar!!!. Yo que iba con mi diccionario de "aprenda checo en dos días", intenté comunicarme con el camarero... y la palabra clave es "intenté". Vamos que si mi acento es malo en inglés y algo lo chapurreo cuál debe ser para un nativo checo verme hablar su idioma... creo que todavía le rechinan los dientes. Total, que señalando la frase que decía, qué me recomienda, el hombre me trajo una comida que... ¡¡para churrepetearse los dedos!! ¡¡Qué bueno que estaba!! Un par de cervezas (nos volvimos, por lo menos yo, aficionadas a las cervezas) y al hotel ¡¡a dormir!!
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