Por la mañana, cogemos el coche y nos vamos a visitar Futuroscope, pero antes nos paramos a ver una iglesia: la de San Hilario, que vale la pena. El edificio del ayuntamiento y la catedral también son bonitos pero no nos entretendremos mucho.
Falta gasolina, por lo que nos tiramos media hora buscando una gasolinera la cual encontramos cuando ya estábamos cagados pues faltó el canto de un duro que quedarnos tirados cual colillas... En ninguna de las gasolineras que encontramos nos aceptan la tarjeta de débito que lleva Isa (será porque pone "Los 40 Principales"?)
Dado que todavía no teníamos nuestras laminitas (y estábamos bastante emperrados en llevarnos una...) estuvimos dando unas cuantas vueltas por el pueblo que hay cerca de Futuroscope, para ver si "sonaba la campana" pero nada (eso nos pasa por dejar las compras a última hora, es el último año que pasa!!)
Llegamos al parque de atracciones de Futuroscope y, cuando nos íbamos, la verdad es que teníamos la sensación de haber tirado todo un día de vacaciones (y una pasta) por varias razones: el día era penoso y las atracciones no eran nada del otro mundo, es como el IMAX de Barcelona, pero en vez de tener tres pantallas (cúpula, IMAX y 3D) en una sala, tienes pabellones con un sistema cada uno. Por otro lado también tienes un par de pabellones más como el del Delfín en 3D que está en PortAventura... Resumiendo: quien haya estado en el IMAX de Barcelona y en PortAventura, no hace falta que se acerque a Futuroscope-. Si no habéis estado, igualmente os sale más a cuenta ir aquí porque meten unas clavadas que te dejan temblando (Párquing: 4,50€, un cuarto de pollo con una patata (había que comer) 9€).
Salimos bastante decepcionados, la verdad, y decidimos volver a Barcelona con la idea de dormir por el camino y quizás ver alguna cosa interesante que encontráramos por el camino y.... tuvimos suerte!! Isa localizó, en una de las guías que llevábamos, un pueblo (Oradour-sur-Glane) que fue destruido por los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Dicho pueblo se decidió dejarlo tal y como quedó y ahora es un Memorial del Holocausto.
Llegamos cuando estaba anocheciendo y encontramos un sitio para dormir (en el Oradour nuevo) que estaba bastante bien. Cenamos en un restaurante que estaba al lado.
Falta gasolina, por lo que nos tiramos media hora buscando una gasolinera la cual encontramos cuando ya estábamos cagados pues faltó el canto de un duro que quedarnos tirados cual colillas... En ninguna de las gasolineras que encontramos nos aceptan la tarjeta de débito que lleva Isa (será porque pone "Los 40 Principales"?)
Dado que todavía no teníamos nuestras laminitas (y estábamos bastante emperrados en llevarnos una...) estuvimos dando unas cuantas vueltas por el pueblo que hay cerca de Futuroscope, para ver si "sonaba la campana" pero nada (eso nos pasa por dejar las compras a última hora, es el último año que pasa!!)
Llegamos al parque de atracciones de Futuroscope y, cuando nos íbamos, la verdad es que teníamos la sensación de haber tirado todo un día de vacaciones (y una pasta) por varias razones: el día era penoso y las atracciones no eran nada del otro mundo, es como el IMAX de Barcelona, pero en vez de tener tres pantallas (cúpula, IMAX y 3D) en una sala, tienes pabellones con un sistema cada uno. Por otro lado también tienes un par de pabellones más como el del Delfín en 3D que está en PortAventura... Resumiendo: quien haya estado en el IMAX de Barcelona y en PortAventura, no hace falta que se acerque a Futuroscope-. Si no habéis estado, igualmente os sale más a cuenta ir aquí porque meten unas clavadas que te dejan temblando (Párquing: 4,50€, un cuarto de pollo con una patata (había que comer) 9€).
Salimos bastante decepcionados, la verdad, y decidimos volver a Barcelona con la idea de dormir por el camino y quizás ver alguna cosa interesante que encontráramos por el camino y.... tuvimos suerte!! Isa localizó, en una de las guías que llevábamos, un pueblo (Oradour-sur-Glane) que fue destruido por los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Dicho pueblo se decidió dejarlo tal y como quedó y ahora es un Memorial del Holocausto.
Llegamos cuando estaba anocheciendo y encontramos un sitio para dormir (en el Oradour nuevo) que estaba bastante bien. Cenamos en un restaurante que estaba al lado.
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