miércoles, 1 de octubre de 2003

Loire - Día 3, miércoles 01/10/03: Cheverny - Blois

Nos levantamos prontito y vamos a tomar un café en el pueblo antes de seguir la ruta. Esta noche ha llovido y continua cayendo una llovizna que no es muy molesta, gracias a Dios.

La primera parada que tenemos prevista hoy es el castillo de Cheverny, pero antes paramos en otro castillo que vemos desde la carretera (está lleno de carteles por todas partes indicando: Château por aquí, Château por allá…). El que vemos resulta ser el de Villesavin, un castillito pequeño y que estaba todavía cerrado (muy pronto queremos ver cosas, nosotros…).

A las 09:10 llegamos a Cheverny pero vemos que no abren hasta las 09:30. No para de llover (y ahora está apretando). Por fin podemos entrar y vamos a hacer la visita de rigor.


Cheverny

El castillo es precioso, tanto por dentro como por fuera. Es un castillo privado y que ha estado habitado hasta 1982 por lo que las habitaciones no se abrieron hasta 1985 (aproximadamente). El que haya estado siempre en manos de la misma familia, ha conseguido que no haya sido saqueado en la Revolución, por lo que ahora se puede contemplar y disfrutar de su decoración.

La visita dura más o menos una hora y, mucho me temo, que tendremos que dejar los jardines (no nos apetece mucho caminar bajo la lluvia…). Hacemos una visita a las perreras pues oímos ladrar a los perros. Dichos animales siguen aquí (al igual que los caballos en las caballerizas) pues se siguen organizando partidas de caza… (obviaremos los comentarios al respecto…).

Nos dirigimos a través de carreteras secundarias hacia Feugères sur Bievre y, por el camino pasamos por el Château de Beuregard el cual no podemos visitar pues los miércoles está cerrado. Llegamos a Feugères sur Bievre y visitamos el castillo. Este es más una fortaleza de la Edad Media que los otros que hemos visto, pues son castillos convertidos a palacios. El exterior de Feugères es muy bonito, pero el interior se puede ver en 15 minutos (y sin prisas) ya que está completamente vacío: no hay ningún tipo de mobiliario ni nada de nada. Dejamos Feugères y cogemos el coche camino de Chaumond (que vaya subidita que hay hasta el castillo ¡¡a pata!!, ¡¡buff!!). Por fin llegamos y resulta que cierran la taquilla de 12:30 a 13:30 (¡¡cagonlá!!).


Caminito a Chaumond


Chaumond

Bueno, nos toca volver a bajar hasta el pueblo y aprovechamos para comer un maravilloso "Menú Touristique 12,50€" (dos mil pesetas por un menú de un plato…). El camarero nos comenta que hay "poulet" y, claro, pronuncia "pulé" y nosotros entendemos puré (jajjajja ¡¡cuánto pueblerino hay suelto!!). Suerte que había un hombre que sabía castellano para traducirlo… Volvemos a subir la cuestecita hasta el castillo y nos maravillamos de los grandiosos árboles que hay por el camino. Por supuesto, íbamos esquivando las castañas que iban cayendo. ¿Motivo? Las ardillas estaban practicando el tiro al plato y… ¿adivináis quienes eran los platos? Entramos al castillo de Chaumond y vemos que en las salas hay una exposición de motivos florales ¿?. Nos acercamos a las cuadras del castillo (donde se pueden observar los primeros pesebres y bebederos de porcelana) y encontramos unos bonitos caballos de atrezzo. Una vez dado un paseíllo por los jardines, finiquitamos Chaumond y seguimos el camino hacia Blois. Estamos un poquitos cansados ya que ¡¡vaya día que llevamos!! Las dos subidas a Chaumond nos ha afectado… Llegamos a Blois y visitamos su Château, la iglesia de St. Nicolàs y la Catedral de St. Luis... y ahora sí que podemos afirmar que estamos muertos de cansancio.


Château de Blois


Ala Francisco del Château de Blois

La ciudad de Blois es muy bonita para visitar y su castillo ha sido construido en cuatro estilos arquitectónicos diferentes (cada ala del castillo es un estilo). Después de dar muchas vueltas, encontramos un hotel que medio nos convence. Habitación doble con ducha 37,00€ (no está mal, ¿eh?).

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